Al cielo vais, Señora,
allá os reciben con alegre canto;
¡oh quien pudiera ahora
asirse a vuestro manto
para subir con vos al monte santo!
De ángeles sois llevada,
de quien servida sois desde la cuna,
de estrellas coronada
cual reina habrá ninguna,
pues os calza los pies la blanca luna.
Volved los linces ojos,
ave preciosa, sólo humilde y nueva,
al val de los abrojos que tales flores lleva,
do suspirando están los hijos de Eva.
Que, si con clara vista
mirais las tristes almas de este suelo,
con propiedad no vista
las subireis de vuelo,
como perfecta piedra imán al cielo. Amén
Vitral
de la Asunción de María.
Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes.
México, D.F.