Carlos fue asesinado el 1º de Diciembre de 1916, en un confuso incidente de la 1ª guerra mundial, habiendo escogido quedarse en Tamanrasset con los que eran demasiado pobres como para poder huir de los conflictos en el área. Le habían prevenido del riesgo que corría su vida.

  Carlos no tenía eguidores en el momento de su muerte y habría seguido siendo  desconocido si no fuera por una biografía publicada pocos años después de su muerte.

     Carlos es recordado como un modelo de la "espiritualidad del desierto", pero lo es también de la "espiritualidad de la relación".
     Se le conoce también  por la Oración de Abandono. Está tomada de una meditación en la que él la pone en los labios de Jesús muriendo en la cruz.
     Introduce la meditación diciendo: "Esta es la ultima oración de nuestro Maestro, de nuestro Bienamado... que pueda ser la nuestra... que pueda ser no sólo   la oración de nuestro último momento, sino la de todos nuestros momentos..."

Padre mío
Me abandono a Ti.
Haz de mí lo que quieras.
Lo que hagas de mí te lo agradezco.
Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo,
con tal que tu voluntad se haga en mí y en todas tus creaturas.
No deseo nada más Dios mío.
En tus manos entrego mi vida,
Te la doy Dios mío con todo el amor de mi corazón,
porque te amo,
y porque para mí es una necesidad de amor darme,
entregarme  en tus manos sin medida,
con infinita confianza,
porque Tú eres mi Padre.

anterior                                                                                                                   siguiente

Inicio

   Misión                  Historia              Contáctanos