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Las intuiciones y espiritualidad de Carlos de Foucauld están al origen de nuestra manera de vivir. Nacido en una familia francesa rica, Carlos perdió su fe y la orientación de su vida a corta edad. Le tomó muchos años y búsquedas encontrar al que él llamó su Bienamado Hermano y Señor Jesús. Mientras más su oración se convertía en un encuentro místico con Jesús en la Eucaristía, más se sentía empujado a encontrar a Jesús en los demás. Su fe en esta doble presencia fue un factor unificante y salvador en su vida.
Llegó a entender su vocación como imitación de la vida de Jesús en Nazaret. Esto significó para él una real vida contemplativa enraizada en la vida corriente del pobre.
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