(Documento en construcción)
La Pastoral Juvenil Diocesana tiene para estos años un gran desafío
frente a la opción que ha hecho nuestra Iglesia para los jóvenes.
Como Pastoral Juvenil, queremos generar una experiencia de vida que vaya
acompañada de acciones concretas, que puedan ir desarrollando los
jóvenes de las diferentes comunidades que existen en nuestra Diócesis
y aquellos que se vayan incorporando.
La Pastoral Juvenil quiere acompañar a los jóvenes a enfrentar
con mirada creyente el desafío de vivir, de crecer, madurar y comprometerse
con Cristo.
La transformación personal y social requiere de la comunidad. Es
una experiencia nueva, fraterna y evangelizadora, como una experiencia de
comunión y participación.
La comunidad juvenil es el desafío central que propone la Pastoral
Juvenil. Desde allí se ha de descubrir a Jesús como hermano
verdadero, que asumió en su persona los sufrimientos y gozos que
dan sentido a la realización humana. Desde esta realidad, los jóvenes
están llamados a acoger el Reino de Dios y a construírlo en
la vida diaria.
Consideramos que la comunidad es una comunión dinámica de
personas que se comunican entre sí por una relación de amistad,
conocimiento e integración.
Proponemos la Comunidad Juvenil porque queremos invitar a los jóvenes
a vivir la experiencia de ser Iglesia de Jesús.
La comunidad es el lugar donde se vive la presencia activa del Espíritu
del Señor. La comunidad debe tener las siguientes características:
- Ser integrada por 8 a 15 jóvenes
- Tener una composición mixta
- Tener integrantes de edad homogénea
- Tener una participación estable y encuentros periódicos.
El proceso de crecimiento de la comunidad juvenil se desarrolla en la etapa
de incorporación (preadolescencia); se inicia a partir de una motivación
personal y original del niño a pertenecer a la Pastoral Juvenil que
la Iglesia le ofrece, en su realidad cultural concreta.
En la etapa de grandes interrogantes existenciales (adolescencia) su interés
es vivir la fraternidad con su grupo de pares y adquirir seguridad en su
fe y en su vida. En la etapa de compromiso (joven), se madura en la fe y
se emprende la construcción del amor. El joven comienza a dar razón
de su fe, de su esperanza y a vivir el amor maduro en los compromisos y
desafíos que tiene que empezar a asumir.
Queremos que nuestro jóvenes vivan un proceso de madurez personal
y grupal. Queremos formarlos y orientarlos en el discernimiento cristiano.
También nos apoyaremos en experiencias pedagógicas bien probadas
en otras Diócesis y Congregaciones (Nuevas propuestas.)
Mantendremos un buen contacto con la Catequesis de Primera Comunión
y de Confirmación. Asimismo, trabajaremos para que nuestra Pastoral
juvenil conduzca a los jóvenes a tomar una opción vocacional
a la vida consagrada o laical.